sábado, 11 de febrero de 2012

Historia del Poema Lirico


El Poema Lírico en la Época Clásica Griega

EL CORTEJO DE DIONISIO


Damon, el artista (otro más diestro
no hay en el Peloponeso), en mármol
de Paros está elaborando el cortejo
de Dionisio. El dios en gloria excelsa
adelante, con ímpetu en su paso.
Desenfreno detrás. Al lado de Desenfreno
la Embriaguez escancia a los Sátiros el vino
de una ánfora coronada de hiedras.
Cerca de ellos Vino Dulce el indolente,
los ojos semicerrados, dormilón.
Y más abajo vienen los cantadores
Melodía y Dulce Canto, y Festejo que nunca
deja apagarse la venerable antorcha
de la procesión que él sostiene; y la Ceremonia, muy digna.-
Esto está haciendo Damon. Y junto a ello
su pensamiento de cuando en cuando considera
la recompensa del rey de Siracusa,
tres talentos, mucha cantidad.
Con sus otros dineros y con éste
cuando ingresen, como persona acomodada ricamente va a vivir
y podrá entrar a la política -¡qué alegría!-,
también él en la asamblea, también él en el ágora.

La Poesía Lírica en la Edad Media

JARCHAS

Mi pena es a causa de un hombre violento: si salgo
con males me veré
no me deja mover o soy recriminada.
Madre, dime, qué haré.

La Lírica Renacentista en España

A una Rosa

Ayer nacistes, y moriras mañana.
¿Para tan breve ser, quien te dio vida?
¿para vivir tan poco estas lucida,
y para no ser nada estas lozana?
Si te engañó tu hermosura vana,
bien presto la veras desvanecida,
porque en tu hermosura esta escondida
la ocasion de morir muerte temprana.
Cuando te corte la robusta mano,
ley de la agricultura permitida,
grosero aliento acabara tu suerte
No salgas que te aguarda algun tirano;
dilata tu nacer para tu vida,
que anticipas tu ser para tu muerte.

La Lírica del Barroco

ESTE AMOROSO TORMENTO


Este amoroso tormento 
que en mi corazón se ve, 
se que lo siento y no se 
la causa porque lo siento 


Siento una grave agonía 
por lograr un devaneo, 
que empieza como deseo 
y para en melancolía. 


y cuando con mas terneza 
mi infeliz estado lloro 
se que estoy triste e ignoro 
la causa de mi tristeza. " 


Siento un anhelo tirano 
por la ocasión a que aspiro, 
y cuando cerca la miro 
yo misma aparto la mano. 
Porque si acaso se ofrece, 
después de tanto desvelo 
la desazona el recelo 
o el susto la desvanece. 


Y si alguna vez sin susto 
consigo tal posesión 
(cualquiera) leve ocasión 
me malogra todo el gusto. 


Siento mal del mismo bien 
con receloso temor 
y me obliga el mismo amor 
tal vez a mostrar desdén. 








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